La captura de CO2, una pieza clave para alcanzar las cero emisiones netas
Para frenar el cambio climático, es imprescindible reducir de forma rápida y significativa las emisiones globales de CO2. En este contexto, la captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS, por sus siglas en inglés) se perfila como una de las tecnologías clave para avanzar hacia un escenario de cero emisiones netas. A través de su propuesta ZeCarb, Messer ofrece soluciones integrales de captura, utilización y almacenamiento de CO2.
El desafío de la descarbonización: el dilema del huevo y la gallina
La transición hacia una economía descarbonizada se enfrenta a un importante reto: muchos de los elementos necesarios para acelerar el cambio deben desarrollarse de forma simultánea. Se necesitan más energías renovables, capacidad suficiente para almacenar CO2, infraestructuras de transporte adaptadas y cadenas de valor económicamente viables.
Sin embargo, estos avances no pueden implantarse de la noche a la mañana. Siguiendo con la conocida metáfora del huevo y la gallina, buena parte de las soluciones necesarias todavía están en fase de desarrollo.
La construcción y adaptación de estas infraestructuras requiere tiempo. Además, sectores industriales como el acero, el cemento o la generación eléctrica basada en combustibles fósiles no pueden eliminar completamente sus emisiones de CO2 con las tecnologías actualmente disponibles. Son las denominadas industrias de difícil descarbonización.
En estos casos, la CCUS desempeña un papel fundamental. El CO2 presente en los gases de combustión se captura directamente en el punto de emisión y se separa del resto de componentes gaseosos mediante instalaciones específicas. Como resultado, a la atmósfera se liberan principalmente vapor de agua, oxígeno y nitrógeno, mientras que el CO2 capturado puede reutilizarse en diferentes aplicaciones o almacenarse de forma permanente en formaciones geológicas.
No hay transición climática sin CCUS
Según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), las tecnologías CCUS deberán aportar aproximadamente el 20 % de las reducciones de CO2 necesarias para alcanzar los objetivos climáticos de 2050.
La captura de carbono, primer paso de este proceso, es una tecnología madura que lleva utilizándose durante décadas. La separación del CO2 de los gases de combustión industriales está ampliamente consolidada y forma parte de operaciones habituales en empresas de gases industriales como Messer, que recupera este dióxido de carbono para aplicaciones como la industria alimentaria y de bebidas.
Actualmente existen distintos métodos para capturar CO2, aunque el más extendido a escala industrial es el lavado con aminas. Esta tecnología permite capturar varias toneladas de CO2 por hora y destaca por su elevada eficiencia, fiabilidad y grado de implantación en comparación con otras alternativas.
Durante el proceso, los gases de combustión atraviesan una solución de aminas capaz de absorber el CO2. Posteriormente, al calentar la solución, el dióxido de carbono se libera y se recupera para su tratamiento. Una vez capturado, el CO2 se comprime, seca, purifica y licúa hasta alcanzar los estrictos estándares de calidad exigidos tanto para su almacenamiento permanente como para determinados usos industriales, incluida la industria alimentaria.

Experiencia industrial y servicio integral
Messer opera actualmente más de 300 plantas de recuperación de CO2 en todo el mundo. Estas instalaciones pueden implantarse en emplazamientos industriales con grandes emisiones de gases de combustión, como los sectores del acero, el cemento o el vidrio.
“No solo contamos con una amplia experiencia en ingeniería, sino también con un profundo conocimiento operativo de los equipos y de su puesta en marcha”, explica Fabian Weber, responsable de Marketing y Comunicación para CCUS en Messer.
Hasta ahora, Messer ha recuperado CO2 principalmente para su comercialización como gas industrial, una actividad que seguirá desarrollando. Sin embargo, el auge de la CCUS implica trabajar a una escala mucho mayor y responder a nuevas necesidades derivadas de los objetivos de reducción de emisiones.
Según Weber:
“Las empresas necesitan reducir sus emisiones de CO2 porque la normativa es cada vez más exigente y el coste de los derechos de emisión continúa aumentando. Los sistemas de captura de carbono son esenciales para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas y contribuir al cumplimiento de las metas climáticas de la Unión Europea para 2030”.
La principal diferencia de Messer frente a otros operadores es su capacidad para ofrecer un servicio integral. La compañía se encarga de diseñar e instalar la solución de captura más adecuada para cada fuente de emisión, gestionar la operación de la planta y coordinar el transporte, la reutilización o el almacenamiento definitivo del CO2 capturado.
Además, acompaña a sus clientes durante todas las fases del proyecto, desde la planificación inicial hasta la puesta en marcha, incluyendo la gestión de los trámites administrativos necesarios, permitiendo que las empresas se centren en su actividad principal.
Reducir emisiones mediante la valorización del CO₂
La propuesta ZeCarb abarca toda la cadena de valor: desde la captura hasta la utilización o el almacenamiento del CO₂.
Una de las vías más prometedoras es la producción de combustibles sintéticos o e-fuels. Estos combustibles se obtienen combinando hidrógeno verde generado con energías renovables y CO2 capturado. Su utilización permite sustituir combustibles fósiles como la gasolina, el diésel o el queroseno y resulta especialmente interesante para sectores difíciles de electrificar, como el transporte pesado por carretera, el transporte marítimo o la aviación.
De hecho, los primeros vuelos impulsados con combustible sintético producido a partir de CO2 capturado ya tuvieron lugar en 2021.
El CO2 capturado también puede convertirse en materia prima para la fabricación de plásticos, envases, textiles o productos farmacéuticos. Actualmente ya existen en el mercado múltiples productos derivados de esta tecnología, incluidos materiales aislantes, polímeros y productos de limpieza.
El sector de la construcción, responsable de aproximadamente una cuarta parte de las emisiones globales de CO2, también ofrece un importante potencial. Mediante procesos de mineralización, el CO2 puede fijarse de forma permanente en materiales de construcción transformándose en carbonato cálcico. Esta tecnología ya se emplea para fabricar ladrillos, adoquines y cemento, al tiempo que contribuye al aprovechamiento de residuos procedentes de la construcción y de la industria siderúrgica.

Europa impulsa el almacenamiento geológico de CO2
Además de la reutilización, el almacenamiento permanente del CO2 capturado será imprescindible para cumplir los objetivos climáticos. Es lo que se conoce como captura y almacenamiento de carbono (CCS).
La tecnología necesaria ya está disponible y existen formaciones geológicas adecuadas para albergar grandes volúmenes de CO2 de forma segura durante largos periodos. Aunque tradicionalmente la inyección de CO2 se ha utilizado para mejorar la extracción de petróleo y gas, la misma tecnología permite almacenar el carbono en formaciones geológicas profundas para evitar su liberación a la atmósfera.
“Dado el volumen actual de emisiones, la captura y almacenamiento de carbono es indispensable”, afirma Fabian Weber.
Actualmente, Europa cuenta con numerosos proyectos de almacenamiento geológico, especialmente en el Mar del Norte, que prevén alcanzar una capacidad conjunta superior a los 90 millones de toneladas de CO2 para 2030. Para ello, será necesario desarrollar una red logística específica que incluya terminales de carga y transporte marítimo de CO2. Entre los proyectos en marcha destaca CarbonBridge, desarrollado por Ambrian Energy y Messer, en el puerto alemán de Bremen.
Según las estimaciones actuales, el potencial de almacenamiento disponible podría multiplicar varias veces las emisiones anuales de la Unión Europea. No obstante, las capacidades desarrolladas hasta la fecha siguen siendo insuficientes para cubrir la demanda futura.
Por este motivo, el sector está viviendo una intensa fase de crecimiento. En todo el mundo existen ya alrededor de 600 proyectos de captura y almacenamiento de carbono en distintas etapas de desarrollo. Paralelamente, se están acondicionando nuevos emplazamientos geológicos y realizando importantes inversiones para ampliar la infraestructura necesaria para el transporte e inyección de CO2, especialmente en entornos marinos.
¿Quieres saber más sobre esta tecnología? Visita el sitio web de CCUS de Messer: messer.es/zecarb