El frío es bueno para el material molido y la trituradora: molienda en frío permite producir polvos especialmente finos y de alta calidad. Esta tecnología también ayuda a separar los materiales reciclables por tipo.
Calor en molinos de alto rendimiento
Innumerables procesos de fabricación requieren materias primas en forma de polvo. Por regla general, cuanto más fino es el material molido, mayor es la calidad del producto final. Para los aditivos de pintura, por ejemplo, se requieren tamaños de grano entre 100 y 400 micrómetros. Sin embargo, durante la molienda se genera calor, especialmente en los modernos molinos de alto rendimiento que funcionan a altas velocidades. No obstante, no todos los materiales pueden soportar las temperaturas resultantes, o el tamaño de grano deseado no se puede lograr con calor.
También hay materiales que no se pueden moler en condiciones normales. Los termoplásticos, los elastómeros y algunas ceras son demasiado resistentes, elásticos o blandos para ello. Otros materiales pueden derretirse o pegarse entre sí durante la molienda, lo que tampoco es bueno para los molinos. Otros productos, como las especias, pierden drásticamente su calidad por encima de una determinada temperatura. Todo esto se puede evitar enfriando el material que se va a moler.
Gas criogénico donde se necesita
En la molienda criogénica, el material molido se enfría y se fragiliza con nitrógeno líquido o dióxido de carbono. El gas líquido se añade en el trayecto desde el tanque de almacenamiento hasta el molino: un enfriador de tornillo sinfín garantiza simultáneamente el transporte del material y una temperatura baja. El material molido en frío entra en la moledora junto con el gas. Ambos proporcionan refrigeración durante el proceso de molienda.
También se puede enfriar el molino en lugar del producto. En este caso, se pulveriza gas criogénico directamente en el equipo, donde reduce la temperatura al nivel deseado. En ambos casos, el suministro y la dosificación se pueden controlar con precisión. La cantidad adecuada de frío se suministra exactamente donde se necesita.
Ambas técnicas permiten una molienda especialmente fina. Gracias al frío, la calidad de la materia prima no se ve afectada. Por último, pero no menos importante, el rendimiento del molino también aumenta significativamente: el material molido frío y quebradizo es más fácil de procesar. Al evitarse la fusión y el pegado, los molinos pueden funcionar a una velocidad óptima.
Separación pura
El mismo principio también ayuda en el reciclaje, donde la trituración también es un paso crucial de la producción. La tecnología criogénica facilita la separación de materiales en este caso. Por lo general, esto implica descomponer materiales compuestos como termoplásticos reforzados con fibra, piezas de plástico galvanizadas o envases con residuos de productos. Los métodos de trituración convencionales alcanzan aquí sus límites.
Solo con la tecnología de molienda criogénica se pueden separar las materias primas en componentes puros. En el proceso se aprovechan las diferentes propiedades de los materiales: cada material reacciona de forma diferente en términos de expansión lineal y fragilidad.
Un efecto secundario muy positivo del molido en frío es la inertización del molino. Los gases desplazan el oxígeno del proceso y crean una atmósfera químicamente inerte que evita incendios y explosiones. La inertización también evita reacciones químicas, en particular la oxidación del material molido. Este es un aspecto especialmente importante para los productos alimenticios.
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