La ventaja clave: una altísima densidad de energía
La gran seña de identidad del láser es su elevada concentración de energía. Esto permite realizar soldaduras extremadamente precisas, reduciendo al mínimo la aportación térmica y las deformaciones de la pieza.
Además, posibilita alcanzar velocidades de soldadura muy altas con una operativa relativamente sencilla. En chapas finas, por ejemplo, es posible obtener cordones de gran calidad tras un breve periodo de formación.
Sin embargo, esa misma intensidad que hace tan eficiente al láser también exige extremar las medidas de protección. La elevada densidad energética está presente no solo en el haz principal, sino también en la radiación dispersa inevitable durante el proceso. Incluso pequeñas cantidades de esta radiación pueden causar lesiones graves en la piel desprotegida y, especialmente, en los ojos.
Medidas de seguridad imprescindibles
“Los cascos y gafas de protección deben estar certificados específicamente para su uso con equipos de soldadura láser manual”, destaca el Dr. Dirk Kampffmeyer, experto en tecnología de soldadura de Messer.
Actualmente todavía no existe una norma específica para guantes y ropa de protección. Por ello, los especialistas recomiendan tejidos reforzados con fibra de vidrio o, como mínimo, prendas de cuero.
La protección del puesto de trabajo es igual de importante. La manera más segura de proteger a las personas del entorno es trabajar dentro de una cabina cuyo acceso esté conectado al sistema láser, de modo que el equipo se desconecte automáticamente al abrirse la puerta.
Cuando se trabaja en obra o en entornos abiertos utilizando mamparas o cortinas de protección, es imprescindible que una persona supervise continuamente los accesos.
“El propio equipo láser también debe incorporar sistemas de desconexión de seguridad”, explica el Dr. Kampffmeyer. “Desaconsejo firmemente el uso de productos baratos sin certificación que, aunque están prohibidos, todavía pueden encontrarse a la venta por internet”.
Muchos factores influyen en la calidad de la soldadura
Cuando se aplican las medidas de seguridad adecuadas y se respetan los procedimientos establecidos, la protección de los operarios puede garantizarse plenamente. Pero para lograr soldaduras de alta calidad también es fundamental conocer en profundidad el proceso y utilizar gases de protección adaptados a cada material.
El experto destaca las numerosas pruebas realizadas por Messer para identificar las mezclas de gas más adecuadas para la soldadura láser de distintos metales.
Desde el material base hasta la potencia del haz o la frecuencia de escaneo, existen múltiples variables que condicionan el resultado final.
“Hemos analizado el proceso en detalle mediante una amplia variedad de ensayos. Gracias a ello podemos ayudar a nuestros clientes a optimizar sus aplicaciones. Y para conseguirlo son imprescindibles gases de protección perfectamente adaptados a cada proceso. Por eso, Messer ha desarrollado una gama específica para la soldadura láser”, señala.
Gases a medida y asesoramiento integral
Lasline C, por ejemplo, ayuda a reducir la porosidad y mejora la penetración en la soldadura láser de materiales no aleados.
Ferroline X4, una mezcla de argón y oxígeno, permite incrementar la velocidad del proceso.
Para los aceros de alta aleación, las mezclas con hidrógeno, como Inoxline H5 (argón e hidrógeno) y Lasline H5 (nitrógeno e hidrógeno), aportan una mayor energía al proceso de soldadura.
En el caso del aluminio, muchos usuarios consideran Aluline He 30 la solución óptima. Esta mezcla de argón y helio aumenta la aportación térmica y favorece la eliminación de gases en el cordón de soldadura, mejorando su calidad.


Soldadura por arco
“Con el paso de los años, Messer ha desarrollado sólidas alianzas con fabricantes de tecnologías seguras y eficientes. Además, conocemos en profundidad los factores que influyen en la calidad de la soldadura gracias a nuestra propia investigación”, enfatiza el Dr. Kampffmeyer.
“Esto nos permite ofrecer a los usuarios mucho más que gases industriales: proporcionamos un asesoramiento integral que abarca desde la evaluación técnica de los procesos de soldadura en las instalaciones del cliente hasta el desarrollo de procesos, la formación especializada y los análisis de rentabilidad”.
Parámetros que influyen en el resultado
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La soldadura láser manual ofrece un enorme potencial en productividad, precisión y calidad. Pero para aprovechar todas sus ventajas es imprescindible combinar tecnología segura, gases de protección adecuados y un conocimiento profundo del proceso. Ahí es donde la experiencia de Messer marca la diferencia.
Desde hace más de 125 años, Messer, la que hoy es la mayor empresa privada del mundo en gases industriales, gases medicinales, gases especiales y gases para la electrónica, se mantiene fiel a sus principios rectores: seguridad, orientación hacia los clientes y los empleados, responsabilidad social, sostenibilidad, confianza y respeto. Los «Gases for Life» de Messer y sus aplicaciones patentadas de gases son esenciales para la protección del medio ambiente, la lucha contra el cambio climático, la descarbonización y la innovación.